lunes, enero 16, 2006

Sexo oral

La situación era insostenible, ambos lo sabían. No podían aguantar más en silencio, sonriendo, cuando ambos sabían qué pensaban el uno del otro.

Aquel día él tomó una decisión. Se enfrentó a ella, y decidió lanzarle toda su verdad a la cara. No dio rodeos, no la preparó para no causarle dolor. Debía ser así, la verdad, su verdad, en toda su dureza. La verdad duele, ella también lo sabía cuando él se presentó en la casa decidido a terminar con aquella situación angustiosa.

Ambos intercambiaron opiniones, se conocían bien. Fue un pequeño intervalo de intercambio civilizado, correcto y políticamente correcto, como siempre lo habían hecho. Pronto, la tensión se apoderó de sus corazones.

Él ya no soportaba mirarla a la cara, aquella cara tan hermosa que siempre le había hipnotizado. Ya no podía mirarla a los ojos, bajo el riesgo de terminar antes de lo deseado, quería disfrutar el dolor, quería prolongar el sufrimiento mientras pudiera. Así, su recuerdo sería más duradero e inmortal. Decidió apartarse, no mirarla. Ella, consciente de lo que estaba pasando, le dio la espalda. Unos segundos de incómodo silencio era suficiente. Le lanzó la verdad, todas aquellas palabras que tanto tiempo se había guardado, por la espalda, a traición, sádicamente. Ella lo esperaba, lo conocía suficientemente bien como para no sorprenderse con ninguno de sus argumentos y estratagemas. Sin embargo, era humana, cuando alguien a quien has querido tanto tiempo te golpea así, no se puede más que sentir dolor, sentimientos agridulces la llenaban.

El ya no podía aguantar más, debía terminar aquella discusión, si no, su corazón estallaría. Por fin, armado de valor, la miró a los ojos, y decidió por fin escupirle su propio destino a su pecho.

7 comentarios:

TST dijo...

¿Ves cómo lo haces muy bien? Me ha gustado este post.

CHOI dijo...

uysss has cambiado de maneras?' jaja
muy buen post :)
besitos salados de CHOI

El Replicante dijo...

Menos mal, alguien que lo pilla!! (creo :-D )

Gacela dijo...

Espero que discutieran en su casa, porque según están las cosas, si andaban en algún lugar público se encontrarían problemas con el cigarrito de después ;-)

LUIS AMÉZAGA dijo...

Me he puesto muy cachondo con los eufemismos.

el tahúr manco dijo...

vaya! palabras con doblez, que "dolor" más inesperado!

Beatriz dijo...

Vaya, este lado no lo conocia, y digo lo mismo que Gacela ojala que le haya escupido su verdad en la casa.