lunes, febrero 25, 2008

El hombre del traje gris

Esta es una de esas frecuentes noches, con sus frecuentes ratos donde estoy insatisfecho con mi vida. O peor, insatisfecho con la vida que llevaré en el futuro.

Empiezo a estar harto de seguir persiguiendo metas que tengo la impresión que ni son mías ni las quiero. Alguien me las ha impuesto y yo en mi dejadez me he dejado llevar. Llámalo sociedad, llámalo familia, llámalo colegio, llámalo televisión.

Todo sería más fácil si yo mismo supiera a donde quiero ir, pero como no tengo ni idea invierto una cantidad ingente de energía en algo que no me pertenece, alienación lo llaman algunos.

La culpa es mía después de todo, si no lleno mis vacíos, otros lo harán por mí.

"Soy del color de tu porvenir, me dijo el hombre del traje gris"


Joaquín Sabina

5 comentarios:

m dijo...

Oh! muy feo, a mi me pasa algo parecido pero al darme cuenta intento pensar bien qué hago, porqué y si es lo que quiero. Suerte en eso!

Anónimo dijo...

Yo recurriría al viejo truco de centrarme en los miedos, dudas y conflictos de los demás, para huir de los propios... hasta reparar en que aquí no se escapa ni el gato (triste consuelo, pero es así).

Poledra dijo...

Y porque no lo enfocas en esto:

Ahora que sabes que no estas persiguiendo tus metas, puedes buscarte objetivos propios.

A mi, un amigo una vez me dijo: a quien no sabe lo que quiere, todo le vale.

Y es así, con lo que hay que buscarse metas propias, y perseguirlas, aunque se haya perdiendo el tiempo persiguiendo objetivos ajenos, es de lo más ilusionante

Un abrazo enorme ;-)

Anónimo dijo...

Es muy interesante que utilices la palabra alienación. Término muy utilizado en la literatura marxista, y que plantea como la sociedad (dominada por una minoria poseee el capital: empresas, medios de produccion..; eso sí, compinchadas con los políticos: la voz de su amo) va remplazando los fines de los individuos por los fines del poder. Como podemos comprender si no, que una persona sana pueda pensar que el trabajo le hará feliz. Lo lógico es que sea um mal inevitable que le permitirá comer, pagar la casa y el condumio... En cambio cuantos creen que llegaran al nirvana cuando encuentren un trabajo. Sueñan con ser una pieza de la máquina del sistema; que a cambio del el sustento, sacrifica su vida par el enriquecimiento despiadado de una pequeña minoria.
El anarcobudista de zen-tao

vacapita dijo...

Cierto, lo ideal, y muchas veces inalcanzable; pensar y no dejarse llevar.