sábado, abril 23, 2005

Apatía

Una tarde de sábado sin plan definido, con uno tono psico-físico penoso, por motivos desconocidos. Tengo que separarme del ordenador/libros, esta tarde sales a que te de el fresco. Así que me pongo a caminar, a casa de un amigo, 20 mtos andando, a ver si me despejo. Pues no, como si tuviera un casco en la cabeza que me vela la mirada y me tapa los oídos, enlenteciéndome el pensamiento. Una sensación de irrealidad mientras camino por la calle, si estuviera dormido sería igual, no habría diferencia. Poco más tarde, camino con amigos por la capital, me pesan las piernas, me molesta el sol, no tengo tema de conversación, ni me interesa lo que se habla, en general no me importa ni me atrae nada a mi alrededor. Cumplo con mi deber social, respondo a las preguntas y comentarios que me hacen, y cuando me hablan sobre algún tema realizo las preguntas necesarias para que la otra persona tenga la impresión de que le estoy atendiendo y me interesa lo que dice. Totalmente falso. Se producen silencios incómodos, hoy no vale la pena, hoy no me esforzaré por tratar de rellenarlos y sostener una conversación, hoy que esa carga la lleve otro.
De vuelta a casa, enciendo el ordenador, bajo el correo, y me doy una vueltita por diversos blogs. Visito muchos, ojeo algunos, leo solo unos pocos, y sólo los que tengan el último post de pocos párafos.

Cierro todas las ventanas, miro al vacío escritorio, y dejo pasar el tiempo.

5 comentarios:

scape95 dijo...

Bueno, todo pasa (y, a veces, todo queda). Ya es domingo por la mañana, hace un día estupendo y en la tele compiten por la audiencia la Fórmula 1 y la misa de ¿coronación? del nuevo Papa. ¿Qué más se puede pedir? XDDDD

Athe dijo...

Que mal te está sentando la primavera. A ver si mañana amanece con menos niebla. Besos.

calsetines dijo...

Aprovecha los fines de semana, aunque a veces sean tan vacios y sin sentido como el que comentas, porque el lunes acecha, y ya con demasiadas ganas.

Relájate, no pienses, y disfruta.

LUIS AMÉZAGA dijo...

Hay siglos que uno no está para nada, pero la vida no se detiene a preguntar: qué te pasa.

Por eso cuando la vida se detenga, no pienso ni mirar hacia atrás.

María dijo...

Muchas veces dejo pasar el tiempo porque me siento perdida... entiendo eso...
un besito...