martes, febrero 22, 2005

Del océano rodante de la multitud

Del incesante océano, de la turba, una gota se acercó suavemente,
murmurando:

Te amo, larga es la distancia
que he recorrido sólo para mirarte y para tocarte,
porque no podía morir sin haberte visto,
porque sentí en temor de perderte.

Ahora nos hemos encontrado, nos hemos visto, estamos salvados,
vuelve en paz al océano, amor mío,
yo también formo parte del océano, no somos tan distintos,
¡Mira qué perfecta es la gran esfera, la cohesión de todas las cosas!
Pero a los dos nos va a separar el mar irresistible,
esta hora nos ha de separar, pero no eternamente;
No te impacientes -aguarda un instante- mira, saludo al viento,
al océano y a la tierra,
cada día, al atardecer, te mando mi amor.

(Walt Whitman)

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1 comentario:

wel dijo...

Tener a quien dedicar tu amor es, a pesar de la distancia, el bien más preciado al que puedes aspirar.

Aunque vivieseis en galaxias diferentes, te envidio.